La moto había desaparecido detrás del edificio nuevo. Antes podía verlo hacerse diminuto en la carretera. Ahora las cosas eran diferentes: no solo por la metamorfosis de la ciudad, sino por el peso de los días sobre la quietud. Tomó la foto que descansaba sobre la mesa. Sin mirarla la llevó a su pecho. Dejó unas palabras en el aire. Entonces, entrecerrando los ojos, intentó adivinar a quiénes pertenecían los rostros que sonreían a cada lado del suyo.
Espejismo
Faustino Medina
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