Que su boca tome
Faustino medina
la forma de un erizo
y sople sobre el asiento:
no sea que el ruido
de los pájaros
aún lo ocupe.
Retire el olor de los signos
que dejan las mariposas
al mover sus alas.
Compruebe que la madera
no siga habitada por peces.
Separe con cuidado la tibieza
de cuerpos antiguos.
Limpie la humedad
sin permitir que el sonido escape.
Afloje los brazos como intentando
descomponer la forma de la espera.
No olvide que los recuerdos
suelen extenderse
e invadir orillas
si no se les mira con rectitud.
Hágalo antes de que la luz
se marchite en la boca
abierta de una flor.
Y cuando haya concluido,
trace grietas en los muros,
aguarde: la silla, sola,
volverá a armarse en silencio.
Cómo desarmar una silla
December 28, 2025
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