Reconozca la flor
que crece en su boca
y extírpela.
No intente destruir su estela
con canto de ciguas:
quémela antes de que los peces
quiebren ramas.
Evite mirar el ángel
que sangra en su pecho.
El fluido que se desprende
se hace ruina cuando se posa
en las alas muertas de un insecto.
Deje que su llanto deshoje la palabra
hasta que solo quede mudez.
Sacúdalo: verá salir el último cadáver.
Una vez vacío, dóblelo despacio.
Espere a que la angustia
transforme la llama en rocío.
Conviene humedecerlo
para que los versos que duermen
en el bolsillo no lo ocupen.
Ningún
tintineo
volverá
a habitarlo.
Desdibuje el rastro
y sitúe
la efigie
de la desdicha
en el sitio asignado.
Vaya a vivir
a cualquier agujero.
Manual para guardar un silencio en el bolsillo
January 11, 2026
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