El cineasta norteamericano Richard Linklater, caracterizado por su atención al paso del tiempo y por su fascinación por las épocas, nos trae una película que rinde homenaje —tal como indica su título— a la Nouvelle Vague, uno de los movimientos más importantes de la historia del cine.
La nueva ola surgió en Francia a finales de los años 50 y se desarrolló hasta mediados de los 60. Este movimiento inspiró otras corrientes y estilos cinematográficos en distintas partes del mundo, incluido el Nuevo Hollywood.
Nouvelle Vague se centra en una obra clave del movimiento: Al final de la escapada (À bout de souffle), el icónico filme de Jean-Luc Godard, esencial y de vanguardia intelectual dentro de la corriente. La película es, en la práctica, la biografía de ese filme: abarca la concepción de la idea, la preproducción, el rodaje y el montaje, y lo cuenta de forma ágil y entretenida. Goza de una ambientación impecable: parece rodada a finales de los 50, la época en la que transcurre el rodaje.
El reparto también es excepcional. Los actores emulan con gran acierto a las figuras reales que participaron en la realización de aquella película: Jean-Luc Godard, Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, François Truffaut, Raoul Coutard y Georges de Beauregard.
Ciertamente, Nouvelle Vague no es una película para todo el mundo; es más bien un filme de nicho, pues resulta muy referencial. Sin embargo, agradará mucho a los cinéfilos y a quienes se interesen por la historia del cine o por las artes en general. Es una cinta que pone en alto una parte importante de la historia del séptimo arte.
