La descortesía verbal es un enunciado violento que se manifiesta con la finalidad de dañar a la persona a quien se dirige. Sin importar qué motive este impulso, siempre se realiza de forma intencional, ya que el hablante busca afectar la imagen social de su interlocutor. En los discursos poéticos, sobre todo en las canciones, puede utilizarse para manifestar repudio o enojo causado por el dolor amoroso. El personaje del relato produce actos descorteses porque se siente herido y busca dañar a quien considera responsable de su pena.
En la bachata, que es un género musical caracterizado por el despecho, hay fuertes indicios de descortesía verbal. Para la producción de este tipo de actos de habla, se recurre a recursos retóricos como la metáfora, repetición, la hipérbole, la ironía, entre otros. Con estos se busca mostrar una imagen desfavorable del personaje aludido en la canción.
Luis Vargas presenta a un personaje que utiliza la palabra veneno para despreciar a la mujer que le ha causado sufrimiento. Durante la canción se repite el enunciado: “Tú eres un veneno”. Esta metáfora busca fijar una etiqueta que puede deteriorar la identidad de la persona acusada. Además, se evidencia un contraste directo en el fragmento: “Tú eres muy bonita, tú lo tienes todo, pero eres veneno”. Esto revela que, aunque se reconozcan ciertos atributos estéticos, en el plano moral se descubre una profunda degradación.
Por su parte, en la bachata Infiel de Raulín Rodríguez, la repetición también opera como recurso de descortesía verbal. La reiteración léxica de la palabra infiel actúa como un intensificador con el que se persigue visibilizar las cualidades negativas de la mujer. En ese orden, el protagonista del relato utiliza la hipérbole “Nunca más será feliz” para acrecentar el significado de la infidelidad y para sentenciar que el peso moral siempre acompañará al destinatario de estas acusaciones.
Estos ataques no solo se manifiestan por razones románticas, el protagonista de la canción Suegra de Romeo Santos produce ataques descorteses sumamente hirientes. Enunciados como "metiche y bochinchera, bendita bruja, En su cumpleaños, le voy a hace' un regalo / Un buen cafecito, pero envenenado, Cuando se desmaye, la monto en mi carro / Y de una barranca pa’bajo, se la lleva el diablo", evidencian un discurso agresivo, de odio y que persigue destruir la imagen social de la aludida.
En conclusión, la descortesía verbal también puede usarse en textos poéticos como las canciones. Los personajes de estas recurren a un discurso descortés como forma de manifestar su descontento con sus interlocutores. Estos usos, aunque pertenezcan a representaciones ficticias, son un reflejo de la manera como la sociedad reacciona ante situaciones de infidelidad, enemistad o violencia familiar.